Sonntag, 14. September 2014

Entrevista - Diario de Girona 2003

Entrevista
Diario de Girona (Febrero 2003)

Martin Münch: la música neo-romántica frente a las hipervanguardias

El compositor e intérprete Martin Münch, fundador de la Asociación para la Cultura del Tardo-Romanticismo (Heidelberg) y destacado exponente del neo-romanticismo europeo, ofreció el passado viernes día 21 un concierto en la capilla del Autorio Viader de la Casa de Cultura de Girona en el marco del ciclo Hammerklavier de conciertos y masterclases de piano. El sábado 22 impartió su clase magistral, centrada en la demostración matemática de la incoherencia lógica del llamado atonalismo (también dodecafonismo o serialismo), método casi-hegemónico en el arte de la composición del siglo XX. La entrevista que reproducimos fue un auténtico repaso de la historia de la cultura y de la sociología política del siglo XX a través de la música.

P.- ¿Cuál es su visión de la evolución de la música durante los últimos cien años?
R.- Los movimientos de vanguardia y renovación de finales del sigle XIX opuestos a la música clásica convencional culminaron hacia 1920 con la obra de Arnold Schönberg, que se convirtió con la sua escuela en dominante después de la II Guerra Mundial no solo por sus inovaciones propias sino también en parte importante a raíz del sentimiento de culpa de Alemania después de Hitler. Schönberg partía de la idea de que los sonidos conocidos hasta aquel momento eran signo de decadencia, i era necesario hallar un nuevo lenguage musical, de total libertad ante el pasado: fue el atonalismo, basado en el rechazo a la armonía, a la jerarquía de los sonidos. El sonido dejaba de ser una pieza del desarrollo armonico para convertirse en un fin en sí mismo, frío, un símbolo de máxima sintetización. El ritmó se tensó, y el sonido se tornó áspero al oído. Finalmente, la música atonal acabó siendo incomprensible, críptica (y no sólo para el gran público); su hermeticidad sedujo a muchos compositores, que veían ahí una marca de progresismo. Esta Música Nueva, con apoyo del Estado, dominó rápidamente en los centros académicos, especialmente en Europa Central, y sus discípulos la colocaron en el trono de norma excluyente de las otras corrientes, que han visto muy limitada su progresión.

P.- ¿Cuál es la situación del neo-romanticismo en este panorama?
R.- En estos momentos, nuestra posición está proscrita. Piense que en Alemania las escuelas surgidas a partir de Schönberg hoy son la ortodoxia. La recuperación de líneas abortadas por el dominio del atonalismo es despreciada, "prohibida". Nos acusan de no comprender las necesidades de la evolución musical, de que nos situamos fuera de la responsabilidad histórica.

P.- ¿Son ustedes revisionistas?
R.- En absoluto: No. Ese es el problema. La académia vigente nos acusa de comulgar con la extrema derecha política, mientras que ésta nos señala como nueva forma izquierdista. Las posiciones de derecha radical consideran que todo lo posterior a Brahms i Wagner es degenerado. Nosotros no retornamos al pasado sino que abrimos un camino nuevo.

P.- ¿Cuáles son pues las coordenadas de este camíno?
R.- En primer lugar pensamos que las líneas derivadas de Schönberg han llegado a un absurdo: ni tan sólo el mejor público las entiende. El atonalismo ha perdido coherencia, en el sentido de que no es comprensible, no posee poder comunicativo. El escuchador tiene que buscar las intenciones comunicadas. Creemos que el atonalismo es positivo cuando trabaja en el campo de la disonancia, pero no cuando prescinde de tota regla armónica - sobre todo aquella de las progresiones - , porque se convierte en música perdida, sin fundamento. Nuestra renovación se inspira en el ruso Aleksandr Scriabin, que creó un estilo propio de gran sensibilidad, aunque frenado por su muerte prematura en 1915 y por la posterior persecución de la obra sua y de sus alumnos como Obouchov por parte del régimen soviético. Estamos reelaborando su innovador idioma musical, apagado durante decenios por la sombra del reinado del atonalismo ininteligible. Otros autores en esta órbita son Schmitt (Florent) i Szymanowski. De otro lado, en mi caso, las demás fuentes inspiradoras son el impresionismo, el modernismo (art nouveau), el tardo-romanticismo i el expresionismo.

P.- Comentaba usted que la música atonal no se comprende. ¿Quizás sea cuestión de tiempo? ¿Quizás en el año 2100 Schönberg, o Boulez, se escucharán como ahora escuchamos a Mozart?
R.- No es muy probable. Si en setenta años de vida, el atonalismo no ha llegado a la gente, difícilment va a hacerlo nunca. El argumento del retraso de la educación social ya no es creíble. En la clase del sábado, a través de los nuevos instrumentos de categoritzación de los sonidos, demostramos con una senzilla descripción matemática que se trata de un problema estructural, no pedagógico.

P.- Hoy en muchos ámbitos de la cultura, especialmente desde la caída del Muro de Berlín, se cuestionan las ortodoxias establecidas durante el sigle XX. ¿No sucede eso en la música de la Europa central?
R.- En Alemania, muy limitadamente. Hay mucha resistencia a la crítica. Es una tarea que está en sus comienzos.

P.- ¿Cree posible el diàlogo entre ustedes y el convencionalismo institucional?
R.- Sí. No luchamos contra el atonalismo, sino contra su totalitarismo. Aceptamos las disonancias inteligibles, los sonidos discordantes que mantienen una coherencia armónica mínima. Proponemos una visión plural. El único límite es la calidad. Lo que sí nos parece lamentable son algunos frutos de la hipervanguardia artística, como por ejemplo la desestética.

P.- ¿A qué se refiere?
R.- A la desensibilización estética, a la provocación y escándalo absolutitzados. En todo existen límites. Hay una frontera, que es la calidad; puede ser muy tenue, difícil de establecer, pero està ahí. Si no hubiera límites, todo sería válido, incluso la mediocridad. Mire, hace unos anos, en un festival, un personage subido a una escalera al lado de un piano lanzó sobre el instrumento un recipiente de hierro lleno de agua. Destrozó legno interior del piano. El ruido fue impresionante. Mucha gente aplaudió. Eso no tiene sentido, aunque alguien busque algún tipo de simbolismo fácil, fácil y arstísticament falso. Son sobrevaloraciones de la provocación, signos de la incapacidad de comunicar constructivamente. El espectro de deseos artisticos, que se demuestra en la musica, es mucho mas amplia y, más que la absolutización de un singolo aspecto, vale siempre un equilibrio.

Pere Sala

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